Categoría Juvenil, Primer Puesto
El toque de queda sonó a las seis. Los guacamayos se organizaron sobre El Poblado. Las palomas marcaron territorio en Laureles. Los perros bajaron por Palmas en manadas. Los gatos afilaron garras en Envigado. Las ratas salieron del río coordinadas. Nosotros, refugiados en oficinas, escuchamos gritos desde todos lados. Los animales anunciaron que habían terminado de domesticar a los últimos humanos de Medellín. Al amanecer nos cobraron la factura: ventilación, derecho a suspirar. Debíamos más de lo que ganaremos en tres reencarnaciones. Los animales descubrieron el negocio perfecto: hacer que el ganado humano financie su propio corral.
Santiago Anaya Gutiérrez, 15 años, Santa Ana, Sabaneta
Ilustración: Isabel Mejía Piedrahíta @Soloisabelypunto

